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¿Qué opinamos sobre el acto de emprender?

IPADE
5 septiembre, 2017

¿Qué opinamos sobre el acto de emprender? Como hemos visto emprender es parte de nuestra vida, ya sea de manera formal o informal, a pequeña o gran escala, nos concede mayores oportunidades de negocio. Esto es muy patente en la mujeres, quienes en todo el mundo, ya sea por necesidad o por deseo de fundar una empresa, abren un negocio. De acuerdo al Informe sobre Emprendimiento Empresarial de la Mujer del Global Entrepreneurship Monitor (GEM, 2015) la tasa de mujeres emprendedoras aumentó 6% en todo el mundo en los últimos dos años. Las empresarias encuestadas de las 83 economías son consideradas como innovadoras o más innovadoras que sus contrapartes masculinas. Esto confirma que las mujeres están redefiniendo el panorama empresarial del mundo, lo que otorga a una mayor vitalidad económica a los países donde actúan. Como vimos en la entrada anterior, según el GEM, con datos del Banco Mundial, del Foro Económico Mundial, y de la Organización Internacional del Trabajo, existen economías con dinámicas internas de mercado únicas que impulsan o frenan la actividad emprendedora de las mujeres. México es un caso en el que aunque las condiciones de base no son las más favorables, las mujeres emprenden, ya sea por necesidad o por oportunidad, para buscar independencia financiera, para concretar sus aspiraciones, y encuentran en la economía local una oportunidad y en general existe buena percepción sobre esta actividad. Al ver la cifras de México notamos que hace falta todavía mucho por hacer, ya que sólo 3 de cada 10 empresa con registro ante el SAT pertenecen a mujeres, esto equivale a que de los 4, 936,000 empresas del país, sólo 1.5 millones pertenecen a mujeres. De entre éstas 9 de cada 10 empresas son MiPYMES, es decir, empresas con expectativas de vida limitadas a ocho años. Es importante destacar que la mujer podrá progresar en la medida en que mejore el apoyo a PYMES, se incluya financieramente a más mujeres, se facilite el hacer negocios, y la percepción de las mujeres emprendedoras cambie positivamente. Las actitudes se convierten en opiniones que, a fin de cuentas, crean la cultura empresarial de un país: cómo los ciudadanos perciben y valoran el emprender, los riesgos ante esta actividad y el abrir una empresa como opción de una profesión. Dicho entorno influye en el reconocimiento de las oportunidades de negocio y en la voluntad de persistir y asumir el riesgo a emprender. Sobre las percepciones respecto al emprendimiento en general hay mucho que decir, eso lo demuestra el estudio GEM 2016/2017, veamos algunos importantes hallazgos: A lo largo del mundo la gente en edad de trabajar opina que ser empresario es una buena opción de carrera (dos tercios de la población adulta de las economías basadas en la eficiencia ven el espíritu empresarial como buena opción de carrera). En las economías basadas en la innovación y las tradicionales el 60% de la población opina lo mismo. Así mismo dos tercios de la población adulta de toda la muestra creen que los empresarios son considerados positivamente y disfrutan de un alto estatus dentro de sus comunidades. Alrededor del 60% de los adultos, en los tres grupos de desarrollo económico, creen que los empresarios obtienen una gran atención de los medios de comunicación. Si vemos estos resultados por región el estudio nos muestra que África tiene las mejores percepciones sobre el empresariado (tres cuartas partes de los adultos en edad de trabajar consideran el emprender como una buena opción de carrera, y el 77% cree que los empresarios son admirados por sus sociedades). En nuestra región (América Latina y el Caribe) esto no ocurre así, pues nuestros países reportan la proporción más baja de adultos que cree que los empresarios son positivamente percibidos (63%). Sobre el tema de la percepciones sociales entendidas como visiones acerca de las oportunidades para emprender, éstas son importantes pues determinan si un individuo considerará comenzar un negocio: “La cantidad y la calidad de las oportunidades que las personas perciben y su creencias acerca de sus propias capacidades pueden ser influenciados por diversos factores como el crecimiento económico, la cultura y la educación… y el miedo al fracaso.” A esto se puede sumar la percepción sobre las normas y regulaciones o sobre la falta de ellas. Finalmente el miedo puede disuadir a alguien de emprender y esto afectaría el número de empresarios de un país. En el mundo se perciben buenas oportunidades para iniciar un negocio y las personas creen en sus habilidades, conocimientos y experiencia para iniciar un negocio. Los individuos de un país pueden valorar los riesgos de emprender frente al empleo en una empresa. Veamos en este sentido algunos resultados interesantes: en las economías impulsadas por la innovación las percepciones sobre las capacidades son menores, frente a los de economías más tradicionales donde los ciudadanos tienen varios negocios en mente, hecho que demuestra una diferencia importante: en economías innovadoras los empresarios están más orientados hacia sectores como tecnologías de la información y la comunicación o servicios financieros y personal de alto nivel que requiere contar con varias aptitudes más especializadas. Estas economías muestran una intención empresarial media que es la mitad que en las economías impulsadas por otros factores. América Latina y el Caribe reportan en este sentido la mayor percepción de capacidad (63%) lo que sugiere que las personas se consideran hábiles para iniciar un negocio, quizá por eso la región reporta tasas altas de intención empresarial. ¿Qué dicen las empresarias de nuestra región? Una de las primeras cosas que salta a la vista es que muchos negocios fundados por mujeres no se encuentran en la economía formal, esto les impide crecer al momento de necesitar apoyo financiero. Para profesionalizar los negocios informales de mujeres se requieren varias acciones entre ellas capacitar a las mujeres sobre los beneficios de formalizar un negocio. Muchas mujeres optan por un negocio informal pues debido a que siguen teniendo una fuerte carga de trabajo en el hogar y dedican el tiempo que pueden a su negocio personal. Otro punto muy importante, para que las mujeres emprendan sin miedo es contar con una red de coaches o mentores que las apoyen en varios los diversos momentos del emprendimiento, esto permite por un lado vencer el miedo, aprender de la experiencia de los otros, tener una visión objetiva del propio proyecto y recibir apoyo puntual por parte de conocedores o mentores para aprovechar mejor las oportunidades. Así lo expresó Juana Ramírez (SOIHN) quien llegó a México hace once años: “sin conocer a nadie, con cien dólares y una propuesta de trabajo de una empresa que no conocía, lo más importante para crecer como mujer empresaria es relacionarte con otras empresarias.” De acuerdo al informe Mujeres empresarias, barreras y oportunidades en América Latina y el Caribe, en nuestra región existen estudios sobre mujeres empresarias centrados en verificar si esta actividad logra sacarlas de la pobreza y/o si hay diferencias de género en los ingresos en la productividad, dejando de lado las diferencias de género que afectan el emprendimiento y el crecimiento de las empresas encabezadas por mujeres. De acuerdo a este estudio en materia de la percepción de las mujeres, quienes respondieron en talleres de discusión, existen diferencias de género considerables en la demanda de créditos entre las propietarias y propietarios. Ellas perciben una discriminación en el acceso a recursos. Más del 27% de las mujeres independientes sostienen que “las personas como ellas no reciben crédito” y esto es el principal motivo para no solicitar uno (10 puntos más que los hombres). Más del 11% de las empresarias, con cinco o más empleados, percibe que hay discriminación de parte de las instituciones financieras. En el caso de México existen percepciones específicas de las mujeres empresarias, entre ellas y de acuerdo a sus propias palabras se encuentran: 1. Familiares: además de ser profesionistas, las mujeres deben encararse de la familia, del cuidado de los hijos, de la administración del hogar y de atender al cónyuge. Muchas de ellas cargan con el peso económico total del cuidado de los hijos 2. Laborales: el tener tanta carga de trabajo en el hogar les impide profesionalizar sus negocios y por lo tanto acceder a fuentes de financiamiento. 3. Económicos y financieros: las empresarias mexicanas perciben que no tienen un acceso adecuado al financiamiento, ya que muchas veces es difícil acceder a un crédito sino tienen una propiedad como aval. 4. Regulatorio: no existe ley o una norma que obligue al presupuesto federal para la mujer empresaria o que otorgue exenciones fiscales a la mujer. Fuentes: - Mujeres empresarias: Barreras y oportunidades en el sector privado formal en América Latina y el Caribe. Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, Banco Mundial, 2010. - The Gender Global Entrepreneurship and Development Index (GEDI), 2013. Global Entrepreneurship and Development Institute. INSERTAR GRÁFICA 1

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