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¿Cómo medir la competitividad de una empresa?

American Express
7 agosto, 2015

Una de las claves para los negocios exitosos es la competitividad, la cual se entiende como la habilidad de una empresa de mantener un crecimiento constante, en cuanto a capacidad de diseñar, producir o comercializar bienes y servicios.

Incluir un análisis de competitividad, como parte de la planeación estratégica de una empresa, permite conocer de forma detallada lo que está pasando a nivel interno y externo. Además, sirve para detectar las diferentes oportunidades y amenazas (externo), debilidades y fortalezas (interno) de una compañía.

Asimismo, conocer el grado de competitividad es vital para entender cómo se debe proyectar a futuro y cómo se debe actuar para alcanzar las metas de manera efectiva y eficiente. Lo anterior es conocido generalmente como un análisis FODA, y en él se resume el estudio de los factores externos e internos que afectan la competitividad de la empresa.

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Atributos y parámetros de la competitividad

Ante los cambios repentinos del mercado actual, una empresa competitiva es capaz de reaccionar de manera rápida y acertada, habilidad que se desarrolla a través de la observación de los factores. Se trata de un concepto de carácter comparativo ya que se mide a través de parámetros de eficiencia y calidad de las demás empresas que compiten en el mercado regional, nacional o mundial.

En la competitividad de una empresa confluyen cuatro atributos: las condiciones de los factores y los de la demanda,  las industrias de apoyo y las conexas. Las diferentes combinaciones que puedan surgir de estos atributos son los que determinan si una empresa es un caso exitoso de competitividad o no. En otras palabras, las combinaciones efectivas llevan a innovación, crecimiento, niveles de eficiencia cada vez superiores, etc.

Para llevar a cabo un análisis de competitividad, se deben tener en cuenta diferentes aspectos. En primer lugar, se debe evaluar el nivel en el que se encuentra la empresa, con respecto a las dimensiones de la competitividad, interna y externa.

En segundo lugar, toda organización cuenta con unos factores claves de competitividad, estos pueden ser tangibles o intangibles, de carácter externo o interno. Un ejemplo de los factores tangibles-externos es el PIB, la inflación, etc., en tanto, los factores intangibles internos pueden ser internacionalización, innovación, etc.

Tercero, se deben identificar las fuentes de ventaja competitiva que hacen referencia a las condiciones estructurales y políticas, si son externas a la organización y a condiciones competitivas y estratégicas, o bien si conciernen a los procesos internos.

Cada uno de estos factores ayuda a establecer el índice de competitividad una empresa, además permite reforzar o cambiar los aspectos que sean necesarios para alcanzar mayores niveles.

Fuentes: INEGI, Icecomex

 

 

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